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MARTIN

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Para qué sirven los valores?

Cuando el mar estaba en tormenta, los antiguos marinos para no perder la dirección hacia la que se dirigían, utilizaban las estrellas para guiarse. La brújula podía fallar, pero las estrellas, no.

Los valores son como las estrellas, nos guían a través de las tormentas de la vida y nos permiten ir en la dirección correcta. El valor más importante es el amor.

También, si sigues estrellas incorrectas, puedes llegar al destino equivocado. Es cuando escoges ser deshonesto, mentiroso o no perdonar.

Guiar tu vida de acuerdo a los valores adecuados te dará paz y calma. Te permite anclarte emocionalmente, cuando las cosas se ven inciertas en tu vida.

La agencia de publicidad Leo Burnett tiene como logo, una mano intentando alcanzar una estrella. Su dueño, decía que no importaba si nunca podían alcanzarlas “cuando menos, nunca nos enlodaremos las manos”.

¡Qué hermoso pensamiento!

¿El mundo está de cabeza? Qué importa. Apunta tu mano hacia las estrellas. Cuando menos, no se te enlodarán las manos.

LA HORMIGA Y EL LIRIO
 
      Era un dia hermoso, bello, soleado y en un florido parque...vivia una vez
una hormiguita, como toda buena hormiga era trabajadora y servicial. Se la
pasaba acarreando hojitas de día y de noche. casi no tenía tiempo para
descansar. Y así transcurría su vida, trabajando y trabajando.

      Un día fue a buscar comida a un estanque que estaba un poco lejos de su
casa, y para sorpresa al llegar al estanque vio como un botón de lirio se abría
y de él surgía una hermosa y delicada florecita. Se acercó...

      - Hola. ¿quién eres...? La florecita contestó: - Soy un lirio. -¿Sabes que
eres muy bonito?, dijo la hormiguita. -Gracias. Tú eres muy simpático, ¿qué
eres...?
      - Soy una hormiga. Gracias también.

      Y así la hormiguita y el lirio siguieron conversando todo el día,
haciéndose grandes amigos. Cuando iba a anochecer la hormiga regresó a su casa,
no sin antes prometer al lirio que volvería al día siguiente. Mientras iba
caminando a casa, la hormiga descubrió que admiraba a su nuevo amigo.

      que lo quería muchísimo y se dijo: - Mañana le diré que me encanta su
forma de ser, mañana.

      Y el lirio al quedarse solo se dijo: - Me gusta la amistad de la hormiga,
mañana cuando venga se lo diré.

      Pero el día siguiente la hormiguita se dio cuenta de que no había
trabajado nada el día anterior. Así que decidió quedarse a trabajar y se dijo: -
Mañana iré con el lirio. Hoy no puedo, estoy demasiado ocupada, mañana le diré
que lo extraño.

      Al día siguiente amaneció lloviendo, y la hormiga no pudo salir de su casa
y se dijo: - Que mala suerte, hoy tampoco veré al lirio. Bueno, no importa,
mañana le diré todo lo especial que es para mí.

      Y al tercer día la hormiguita se despertó muy temprano y se fue al
estanque, pero al llegar encontró al lirio en el suelo, ya sin vida. La lluvia y
el viento habían destrozado su tallo. Entonces la hormiguita pensó: - Que tonta
fui, desperdicié demasiado tiempo; mi amigo se fue sin saber todo lo que lo
quería... en verdad me arrepiento.

      Y así fue como ambos nunca supieron lo importante que eran.

      No esperes el final de tu vida para arrepentirte. No esperes el mañana
para soñar, y por ningún motivo dejes de decirle a una persona que la quieres! .
 
 
 
 
 
Cosas Mayores Para Todos Nosotros
   
   Un pequeño niño estaba bromeando con un florero muy valioso. Metió la mano en su interior y no consiguió sacarlas. Su padre intentó de todas las formas ayudar a su hijo a sacar su mano del florero sin éxito. A pesar de ser muy valioso, pensó en quebrarlo para que la  mano del niño pudiese liberarse.

  Como última tentativa, el padre dijo a su hijo: "Vea, hijito, Estire al máximo sus dedos y, después, jale la mano fuera del florero, así como yo lo estoy haciendo." Para su sorpresa, el niño contestó: "No puedo estirar mis dedos así, papá.  Si hago eso mi moneda caerá."

  ¡El niño estaba agarrando una moneda todo el tiempo! No es de admirarse que no conseguiese sacar su mano. ¿Cuántos de nosotros  no actuamos de la misma manera? Suelta la moneda. ¡Deje que se vaya y Dios le dará premios mayores!
  
  Cuántas veces dejamos de recibir las incontables bendiciones que  el Señor nos tiene prometidas simplemente porque continuamos agarrados a cosas que no tiene ningún valor.

  Nos Apegamos a muchas cosas y  otras circunstancias cual si fuesen las más importantes para nuestra vida. Puro engaño. Muchas veces son apenas piedras de obstáculo para que alcancemos la libertad de vivir la vida plena y abundante que Dios dispuso para nosotros.

EL BOMBERO DE ARIZONA
Charly Brown
¿ Qué quieres ser, cuando seas grande ?
La madre de 26 años  se quedó absorbida mirando a su hijo que moría
de leucemia terminal.
Aunque su corazón estaba agobiado  por la tristeza,  también ella
tenía  un fuerte sentido de determinación.
Como cualquier madre, deseaba que su hijo  creciera y realizara
todos sus sueños, pero ahora eso no era posible para su hijo.
La leucemia no se lo permitiría.
Pero aun así, ella todavía quería que los sueños de su hijo se
realizaran... Ella tomo la mano de su hijo y le pregunto: "Billy,
¿Alguna vez pensaste en lo que querías ser cuando crecieras?

¿Soñaste alguna vez y pensaste en lo que harías con tu vida?"
"Mami, siempre quise  ser un bombero cuando creciera".
La madre se sonrió y dijo: "veamos si podemos hacer realidad tu
sueño".
Ese día, mas tarde, ella se dirigió a la Estación De Bomberos
De Phoenix, Arizona.
Allí conoció al  bombero Bob, un hombre con un corazón grande  como
Phoenix.
Ella le explico el último deseo de su hijo  y le pregunto si era
posible darle a su hijo de seis años un paseo alrededor de la cuadra
en  un  camión bombero.
El bombero Bob dijo: "Mire, podemos hacer  algo mejor que eso".
Tenga a su hijo listo  el miércoles a las 7 en punto de la mañana
y lo haremos un "Bombero Honorario". Durante todo el día.
Él puede venir con nosotros aquí a la estación, comer con nosotros,
salir con nosotros cuando recibamos llamadas de incendios, por todo
lo ancho.
Y si usted nos da sus medidas, le conseguiremos un verdadero
uniforme de Bombero, con un sombrero verdadero que lleve el emblema
de la estación de Bombero de Phoenix, no uno de juguete, sino el
emblema amarillo que nosotros llevamos y sus botas de hule.
Todo eso es hecho aquí en Phoenix, así que nos es fácil conseguirlo
bastante
rápido.
Tres días más tarde el bombero Bob recogió a Billy, le puso su
uniforme de bombero y lo condujo desde la cama del hospital
hasta el camión bombero.
Billy tuvo que sentarse en la parte de atrás  del camión y ayudar a
conducirlo de regreso  a la estación.
Él se sentía como en el cielo.
Hubo tres llamadas en Phoenix ese día y Billy tuvo que salir en las
tres llamadas.
El fue en tres camiones diferentes. Fue en el microbús paramédico y
también en el carro del jefe de bomberos.
También le tomaron videos para las noticias locales de televisión.
Habiendo hecho realidad su sueño y con todo el amor y la atención
que le fue dada, Billy fue tocado tan profundamente en su corazón,
que logró vivir tres meses mas de lo que cualquier médico pensó que
viviría.
Una noche todas sus señales vitales comenzaron a decaer
dramáticamente y el jefe de enfermería, que creía en el concepto
hospicial que nadie debe morir solo, comenzó a llamar a los miembros
de la familia para que vinieran al hospital.
Luego, recordó el día en que Billy había pasado como si fuera un
bombero, así que llamo al jefe de la estación y le preguntó si era
posible que enviara a un "bombero" uniformado al hospital para que
estuviera con Billy mientras entregaba su alma.  El jefe le
dijo: "haremos algo mejor"

Estaremos allí en cinco minutos.
¿Me hará un favor?
Cuando oigan las sirenas sonando y las luces centelleando, podría
anunciar por los altoparlantes que no hay ningún incendio, sino que
es el departamento de bomberos que va a ver a uno de sus  más finos
miembros una vez mas y, por favor, podría abrir la ventana de su
cuarto. Como cinco minutos más tarde, un gancho y la escalera del
carro bombero, llegaron al hospital, y se extendieron hasta el
tercer piso donde estaba la ventana abierta del cuarto de Billy y
16 "bomberos" subieron por ella y entraron al cuarto.
Con el permiso de su mama, cada uno de ellos lo abrazo y lo
arrullaban diciéndole cuanto lo amaban.
Con aliento agonizante, Billy miro al jefe de los bomberos y dijo:
"jefe, ¿soy verdaderamente un bombero ahora?"
El jefe le respondió:
"Si, Billy, lo eres". Con esas palabras, Billy sonrió y cerró sus
ojos por última vez.
Recordemos que lo que los seres humanos necesitamos es el
conocimiento y el amor  de Dios manifestados a través de nuestros
semejantes.

Maestro, ¿quién fue tu maestro?"
  
  Cuando el gran místico sufi Hassan se estaba muriendo, uno de sus discípulos le preguntó: -Maestro, ¿quién fue tu maestro?
  -Tuve centenares de maestros -fue la respuesta. -Si tuviera que decir el nombre de todos ellos me llevaría meses, tal vez años, y aun así terminaría olvidando algunos.
  
  -Sin embargo, ¿no hubo alguno de ellos que te marcó más que otros?
  Hassan pensó un minuto, y dijo:
  -En verdad, existieron tres personas que me enseñaron cosas muy importantes.
  El primero fue un ladrón. Cierta vez yo me había perdido en el desierto y sólo conseguí llegar a mi casa muy avanzada la noche. Había dejado mi llave con el vecino, pero no me atrevía a despertarlo a esa hora. Finalmente encontré a un hombre a quien pedí ayuda, y él me abrió la cerradura en un abrir y cerrar de ojos.
  
  Me quedé muy impresionado, y le pedí que me enseñara a hacer aquello. Él me dijo que vivía de robar en las casas, pero yo estaba tan agradecido que lo convidé a pasar un tiempo conmigo.
  Durante un mes durmió bajo mi techo. Cada noche salía y comentaba: "Me voy a trabajar; continúe con su meditación y rece bastante". Cuando volvía, yo le preguntaba siempre si había conseguido algo, y él invariablemente me respondía: "No conseguí nada hoy. Pero si Dios quiere, mañana lo intentaré otra vez".
  
  Era un hombre contento, nunca lo vi desesperarse por la falta de resultados. Durante gran parte de mi vida, cuando yo meditaba sin que me sucediera nada, muchas veces estuve cerca de una depresión total. Pero en esos momentos yo me acordaba de las palabras del ladrón: "No conseguí nada esta noche pero, si Dios quiere, mañana lo intentaré otra vez". Eso me dio fuerzas para seguir adelante e insistir en la meditación.
  
  -¿Quién fue la segunda persona? -preguntó el discípulo.
  -Fue un perro. Yo estaba yendo en dirección al río para beber un poco de agua cuando el perro apareció. Él también tenía sed. Pero cuando llegó cerca del agua vio a otro perro allí; que no era más que su propia imagen reflejada.
  
  Tuvo miedo, se alejó, ladró, hizo todo para alejar al otro perro. Pero nada sucedió, es claro. Finalmente, como su sed era inmensa, resolvió seguir adelante y se tiró dentro del río: en ese preciso momento la imagen desapareció. Así entendí que cualquier obstáculo puede ser vencido cuando lo enfrentamos.
  
  Hassan hizo una pausa y prosiguió:
  -Finalmente, mi tercer maestro fue un niño. Caminaba en dirección a la mezquita, con una vela en la mano. Yo le pregunté: "¿Tú mismo encendiste esta vela?", y me respondió que sí. Como me preocupa que los niños jueguen con fuego, insistí "Chico, hubo un momento en que esta vela estuvo apagada. ¿Podrías decirme de dónde vino la llama que la ilumina?".
  
  El niño rió, apagó la vela y me preguntó a su vez: "Y usted, ¿me puede decir a donde fue la luz que estaba aquí?"
  En ese momento me di cuenta de lo estúpido que había sido. ¿Quién enciende la llama de la sabiduría? ¿A dónde va ella? Comprendí que, al igual que aquella vela, el hombre carga en ciertos momentos en su corazón el fuego sagrado, pero nunca sabe dónde fue encendido. A partir de ahí, comencé a comulgar con todo lo que me rodeaba: nubes, árboles, ríos y bosques, hombres y mujeres. Tuve miles de maestros durante toda la vida. Siempre que necesité respuestas, las encontré en los lugares más sencillos. Seguí las señales y viví en constante contacto con todo y con todos.
  
  Un maestro es cualquier persona o cualquier cosa que despierta en nosotros el conocimiento que ya poseíamos. Él es como una piscina, que nos enseña a nadar: una vez que ya sabemos, debemos salir de esa piscina y cruzar los océanos.